miércoles, 25 de junio de 2014

El caos de la vida.

Caos. ¿Qué se nos viene a la cabeza al leer esta palabra? Puede que un escritorio lleno de papeles, apuntes, libros, todo desordenado, o puede que una habitación llena de juguetes y ropa tirados por el suelo, o unos vándalos quemando contenedores y rompiendo escaparates... o una mariposa. El caos es mucho más. ¡La vida es un caos!, un sistema caótico muy sensible a las condiciones iniciales. En matemáticas, esto quiere decir que cualquier pequeña variación en estas condiciones iniciales, en el presente, implica grandes diferencias en el comportamiento del sistema futuro. Pero no es necesario saber de matemáticas para entenderlo, todos hemos oído hablar del “efecto mariposa”. Una mariposa bate sus alas puede provocar un Tsunami en la otra cara del mundo.


Da un poco de miedo, significa que no hay forma de controlar nuestro futuro, puede ocurrirnos cualquier cosa de manera inevitable e impredecible. Una pequeña decisión sin aparente importancia puede tener consecuencias catastróficas y cambiar completamente nuestra vida. Pero es mejor ponerse las gafas rosas y mirarlo desde un punto de vista positivo. Esto hace nuestro día a día mucho más interesante. Podría salir a tirar la basura y conocer a una persona que puede convertirse en alguien muy importante en mi vida, con la suerte o desgracia de que si salgo de casa un minuto más tarde ya no conoceré a dicha persona o incluso si el ascensor tarda unos segundos más porque otro vecino lo ha llamado ya no se producirá el encuentro. Es imposible saber la cantidad de sucesos que podrían haber sido importantes en mi vida que no han ocurrido por esos pequeños detalles, pero sí puedo recordar una pequeña decisión, como aceptar o no una solicitud de amistad de Facebook, supuso un cambio en el transcurso de mi vida. Y es que un instante puede cambiarlo todo, como en la película alemana “Corre, Lola, corre" .

 Así que por la teoría del caos, nuestra vida es muy sensible a las condiciones iniciales y mis gafas rosas me dicen que hoy puede ser un día especial, no un simple miércoles de estudio. Y como aquí, en el sofá estudiando, es difícil que pase algo interesante, voy a cambiar un poco las condiciones iniciales de este sistema, voy a salir a la calle a pasear y a distraerme un rato y quién sabe si eso que la gente llama “destino”, el caos de la vida, nos tiene hoy algo preparado.

martes, 8 de abril de 2014

Toc, toc!!

¿Quién no tiene un blog hoy en día? Pues yo no tenía hasta hace un ratito. Posiblemente porque no me hace ninguna falta ni tengo mucho que decir. Pero hoy es un día de esos especiales, y no por ello más bonito o mejor que los normales. Esta mañana me he despertado para suspender un examen tras haber dormido tres horas, y mientras me bebía medio litro de café, intentaba taparme las ojeras y me ponía la segunda capa de rímel, he comenzado a pensar en cosas de dudosa utilidad para intentar alejar de mi mente el previsible tropiezo que tendría en un rato. Un ejercicio que hago muy a menudo, muchas veces de forma involuntaria debido a mi escaso poder de concentración.

A veces, cuando noto que estoy pensando muy desordenadamente o que lo que pienso no tiene mucho sentido, lo escribo para darle un poco de forma y aclarar las ideas. Después lo releeo un par de veces, me comprendo o no, y lo tiro a la papelera. Así que he tenido la idea de crear un blog y escribir algunos de mis pensamientos aquí, tras el protector velo del anonimato. No porque me avergüence de lo que voy a escribir (que todavía no sé qué es), sólo para poder hablar con libertad de mis cosas sin preocuparme de quién lo lea o de lo que piense "éste" o "aquél".

Pues nada, allá vamos...