Caos. ¿Qué se nos viene a la cabeza
al leer esta palabra? Puede que un escritorio lleno de papeles,
apuntes, libros, todo desordenado, o puede que una habitación llena
de juguetes y ropa tirados por el suelo, o unos vándalos quemando
contenedores y rompiendo escaparates... o una mariposa. El caos es
mucho más. ¡La vida es un caos!, un sistema caótico muy sensible a
las condiciones iniciales. En matemáticas, esto quiere decir que
cualquier pequeña variación en estas condiciones iniciales, en el
presente, implica grandes diferencias en el comportamiento del
sistema futuro. Pero no es necesario saber de matemáticas para
entenderlo, todos hemos oído hablar del “efecto mariposa”. Una
mariposa bate sus alas puede provocar un Tsunami en la otra cara del
mundo.
Da un poco de miedo, significa que no hay forma de
controlar nuestro futuro, puede ocurrirnos cualquier cosa de manera
inevitable e impredecible. Una pequeña decisión sin aparente
importancia puede tener consecuencias catastróficas y cambiar
completamente nuestra vida. Pero es mejor ponerse las gafas rosas y
mirarlo desde un punto de vista positivo. Esto hace nuestro día a
día mucho más interesante. Podría salir a tirar la basura y
conocer a una persona que puede convertirse en alguien muy importante
en mi vida, con la suerte o desgracia de que si salgo de casa un
minuto más tarde ya no conoceré a dicha persona o incluso si el
ascensor tarda unos segundos más porque otro vecino lo ha llamado ya
no se producirá el encuentro. Es imposible saber la cantidad de
sucesos que podrían haber sido importantes en mi vida que no han
ocurrido por esos pequeños detalles, pero sí puedo recordar una
pequeña decisión, como aceptar o no una solicitud de amistad de
Facebook, supuso un cambio en el transcurso de mi vida. Y es que un
instante puede cambiarlo todo, como en la película alemana “Corre, Lola, corre" .
Así
que por la teoría del caos, nuestra vida es muy sensible a las
condiciones iniciales y mis gafas rosas me dicen que hoy puede ser un
día especial, no un simple miércoles de estudio. Y como aquí, en
el sofá estudiando, es difícil que pase algo interesante, voy a
cambiar un poco las condiciones iniciales de este sistema, voy a
salir a la calle a pasear y a distraerme un rato y quién sabe si eso
que la gente llama “destino”, el caos de la vida, nos tiene hoy
algo preparado.
